Los cuatro escenarios


Manuel Nuñez, historiador

Ante los grandes acontecimientos y desafíos que pueden aniquilar nuestra sociedad suelen enfrentarse dos tipos de gobernantes.

  • Los mediocres, seducidos por ideas abstractas, confundidos por su incompetencia y encorsetados por la indecisión, la ambigüedad y el desconocimiento de los alcances de la tormenta;
  • y los visionarios, que actúan para dejarle un legado a los que vivirán en los próximos treinta años, la patria de sus nietos.  Unos saltarán al abismo, sin enterarse de su desgracia. Otros se propondrán salvar a su pueblo, sorteando las trampas del presente y preparando el porvenir.

Lejos  del menosprecio por las informaciones  que demuestran sobradamente el triste desenvolvimiento de  Haití (único PMA  del hemisferio) comienzan a barajarse, tras las nieblas del hundimiento progresivo de esa nación, cuatros modelos de convivencia posibles.

  1. El modelo de tradición soberana e independiente. Una isla, dos naciones. Dos Estados diferenciados y respetuosos de sus demarcaciones geográficas. Conservar el equilibrio de las poblaciones, de las culturas, de las economías y mantener el derecho al gobierno propio de cada uno de los pueblos  que comparten la  isla Española, ha sido el ideario de los fundadores del Estado dominicano desde los días iniciales de la Independencia.  En todas lasencuestas de opinión se revela que la abrumadora mayoría de los dominicanos se mantiene apegada a un Estado claramente diferenciado de Haití ¿Podremos mantener la autodeterminación del pueblo dominicano? ¿Podremos contrarrestar el conciliábulo de fuerzas que se han confabulado para culparnos de las desastrosas circunstancias haitianas?  Si los  Estados Unidos fueron capaces de  declararle la guerra a Irak, basándose en un enjambre de  mentiras y datos falsos ¿ no hallarían justificación para emprender una represalia masiva contra la nación dominicana donde uno de los barones de la prensa ha declarado que aquí se práctica “ el genocidio civil”,  y donde– el propio Ministro de Información de la Presidencia– ha presentado el país como un territorio del continente en el cual se libra una batalla contra “ el fascismo, los neonazis, los racistas, los xenófobos “?  Mala cosa. Enfrentar un problema, negándolo; echando al ruedo las obsesiones de individuos fantasiosos, desconectados de la realidad.
  2. El modelo binacional, que desnacionaliza a República Dominicana. Los haitianos interpretan  la existencia del Estado dominicano  como un acto de confrontación. Tienen por supremo  triunfo logra desvanecer rotundamente su soberanía y desmantelar sus instituciones.  De ahí que todos los esfuerzos de los grupos  que ,  a las claras  o a escondidas,  se han comprometido  con esta solución, pueden concretarse en dos objetivos:

1)  desacreditar a todos los grupos  nacionalistas que defiendan el Estado nación, fundado en 1844, cuya sola existencia le parece inaceptable. Atajar todas sus iniciativas bajo el manto de los derechos humanos.

2) constituir un conciliábulo de fuerzas internacionales y de pequeños grupos locales para llevar a cabo la ruptura de la frontera jurídica, y  crear con ello una población electoral  haitiana que se vuelva decisiva y mantengan como rehén a todo el mando político,  y reclame cada vez mayores porciones del territorio nacional. Ese es el modelo que han asumido las élites haitianas, las ONG pro haitianas que viven de la miseria de ese país y todo los grupos que se han sumado a la industria del odio a la nación dominicana.

  1. Un modelo binacional protagonizado por la República Dominicana. Entre algunos prominentes empresarios de la élite dominicana ha cuajado la idea de que la integración económica con Haití, podría ser la clave de la solución de la inviabilidad de esa nación. Hay en ese enfoque una ceguera espantosa. LaRepublica Dominicana puede incorporar a extranjeros. Lo ha hecho en muchas ocasiones. Ha demostrado  ser una de las naciones más hospitalarias del mundo. Pero no puede incorporar a otro pueblo para suplantar al suyo,  sin al mismo tiempo  destruir su cohesión nacional, su lengua, su historia, sus tradiciones e incluso  perder su alma.

El derecho a tener un gobierno propio  y único,  de resultas de una Independencia que ha de ser irreversible no puede ser  canjeada por negocios.  Cualquier proceso, solapado o a las claras, que conlleva una fusión económico o territorial con las circunstancias haitianas, terminaría destruyendo completamente a la República Dominicana,  Porque las proporciones del crecimiento demográfico, le darían a Haití un población de unos 20 millones en los próximos veinte años, es decir, un rotundo predominio demográfico.  Con semejante solución, no se estaría  “dominicanizando”  a Haití sino destruyendo a la República Dominicana. . Se  desintegrarían  todas  las conquistas sociales que hemos logrado en el último medio siglo; quedarían completamente devastadas las infraestructuras; se irían a pique, definitivamente,   elturismo,   la educación,  el empleo,  el medio ambiente,  y sobre todo, perderíamos, indefinidamente, la paz social.

  1. La cuarta visión es la que se impone ante un mando político sin rumbo nacional, es dejar que todo esto sea dirigido por el caos. ¿Cuáles podrían ser las consecuencias del caos?  La falta de compromiso en la defensa de las conquistas sociales del pueblo dominicano producirá una deslegitimación de la dirigencia, que, salvo muy honrosas excepciones,  no defiende a la nación dominicana; la destrucción de la prosperidad, nos llevará a una quiebra de la autoridad gubernamental. La intensificación del conflicto llevará al pueblo dominicano a una circunstancia extrema de supervivencia.  Para sobrevivir lasJuntas de Vecinos dirigidas por dominicanos tendrán que arrebatarle provincia por provincia los empleos que el país produce al haitiano ilegal, sino serán completamente excluidos de la economía; tendrán que montar guardias en los hospitales para asegurarse que sus hijos sean atendidos y exigir cuotas en las escuelas, para tener derecho a la educación. Son ya esas las circunstancias que viven las Juntas de Vecinos de la Cruz de Marilopez, en Santiago.

Desde luego, en esos cálculos sólo han entrado dos variables.  Primero  la capitaneada por los grupos que promueven una solución haitianizante, y que cuentan para ese propósito con la complicidad  de los grupos económicos poderosos  y del mando político nacional. Segundo, la solución  que se  ha ido barajando  en muchas cancillerías del mundo, en vista del abandono de nuestra soberanía por parte del mando político, para que República Dominicana actúe como Estado pivote. Y, bajo la mascarilla de una solución humanitaria,  destruya el  bienestar y los derechos humanos de su propio pueblo,  para incorporar a su territorio al pueblo haitiano.

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